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Perros y niños. Cómo asegurarse de que desarrollen una buena relación

Perros y niños. Cómo asegurarse de que desarrollen una buena relación

Nunca nos cansaremos de recordar que un perro no es un juguete. De hecho, la relación entre perros y niños es una de las experiencias más enriquecedoras que pueden disfrutar nuestros pequeños. Por eso, conviene que ese vínculo se establezca correctamente desde los primeros momentos. ¡Echemos mano de los consejos de los expertos!

1. Primeros contactos entre perros y niños, siempre bajo supervisión
La llegada de un perro a casa es un acontecimiento emocionante para tus hijos. Pero, sobre todo si no han tenido antes contacto con un perro, es imprescindible que no les dejes a solas. Especialmente los más pequeños, desde bebés hasta los 4-5 años, no son conscientes de que los perros pueden interpretar de forma errónea algunos de sus gestos.

Debes estar presente para evitar que se incomoden y asusten, porque se pondrían a la defensiva. Y, además, tu ejemplo es la forma más sencilla de mostrarles cuál es el comportamiento adecuado

2. Aprendizaje sobre la forma de comunicarse
Aprovecha esa primera etapa de supervisión para explicar a tus hijos que perros y niños tienen un lenguaje distinto, así que tienen que aprender el “idioma” de su perro para entenderse con él. Seguro que planteado como un reto y un juego, los pequeños se sienten mucho más motivados para descubrir cómo comunicarse con su perro.

Básicamente, se trata de enseñarles que su perro se siente intimidado si le mira fijamente a los ojos o se acerca bruscamente a abrazarle. Además, debe saber interpretar algunos gestos y movimientos corporales del perro:

Cuando mueve la cola y agacha la cabeza y el cuerpo, está transmitiendo lo contento que se siente.
Si tiene las orejas levantadas y la cola quieta mirando hacia arriba, está alerta y en tensión.
Arrastrarse por el suelo o echar las orejas hacia atrás y meter la cola entre las patas, significa que está muy asustado o tiene miedo de algo.
3. Establecer normas básicas de convivencia
Desde el minuto cero, la relación entre perros y niños tiene que basarse en el respeto. Igual que ocurre con el resto de los miembros de la familia, hay ciertas normas de convivencia que cumplir:

No se molesta al perro mientras come o duerme.
No se estira de las orejas o del rabo.
Si tu perro quiere moverse o alejarse, hay que dejar que se vaya, nunca le intentamos sujetar.
Nada de juegos que incomoden o hagan daño al perro: no se le enseña un premio y luego no se le da, no se le quitan cosas de la boca a la fuerza, ni se le ordena que haga algo sin ton ni son.
El niño nunca será el responsable de castigar o educar al perro, esa es tarea exclusiva de los adultos.
Ahora ya, solo queda ver como perros y niños disfrutan de su mutua compañía. Desde Mascoteros creemos que es una experiencia increíble, que merece la pena probar de primera mano. Y, en nuestra tienda encontrarás ideas para hacerles la vida aún más divertida, feliz y saludable.